Estaba en la piscina con Unnamed. De vez en cuando íbamos a nadar un poco, y aprovechábamos para hablar de nuestros temillas. Siempre le hablaba de todo lo que echaba de menos a mi exnovia, y de que me apetecía muchísimo verla y estar con ella.

- Sabes cuál fue tu problema? - me dijo.
- Cuál?
- Que te dedicaste a obsesionarte con ella, a pensar mil maneras imposibles de convencerla para que volviera contigo mientras que tenías que haberte dedicado a afianzar la bonita amistad que teníais. No tenías que haber hecho nada, sólo haberte portado como siempre.

Para no variar, tenía más razón que un santo. En su día, me dediqué a agobiarla, a molestarla, a recordarla todo el tiempo que no quería que me olvidara. A comportarme como un auténtico gilipollas. Mirando atrás, me doy cuenta de que me encantaría que en de aquellos días tuviera menos cosas por las que arrepentirme, y más buenos momentos que recordar.

Mientras sentía el agua fluir a mi alrededor, con sus sus sospechosos cambios de temperatura repentinos, me dí cuenta de que en aquellos momentos actué según mis sentimientos. Estaba rabioso, impotente, perdido. Me he traicionado a mí mismo muchas veces, y estaba harto de hacerlo. Tenía que reconstruir mi vida, y ya era hora de empezar.

Había hecho bien? Había hecho mal? Desde mi punto de vista, había expresado mis sentimientos. No era malo. Pero la había hecho mucho daño. Eso era muy malo. El bien y el mal eran conceptos difusos, demasiado subjetivos. El no hacer "lo que está bien" sólo me había llevado a traicionarme a mí mismo. Qué estaba bien? Qué era lo malo? Cuál era el camino a seguir? Me había pasado toda la vida siguiendo un camino que había acabado en decepción y dolor. Qué significaba para mí ahora el bien y el mal? Nada.

Tal vez, podría haber actos que hiciesen sentir placer, y actos que hiciesen sentir dolor. Ying, y Yang, blanco y negro, Bien y Mal... 0 y 1.

Jamás he sido capaz de distinguir la escala de grises de las cosas. O sí, o no. Lo he intentado a lo largo de mi vida, pero soy incapaz, mi lógica no me lo permite.

Pero era tiempo de dejar de analizar cada palabra, cada momento, cada pausa entre las sílabas. Analizarlo todo y no dejar de plantearme el existencialismo universal sólo me llevaba a abstraerme de lo realmente importante, lo que pasa mientras pienso, digo y hago gilipolleces: mi vida. Bastante caro me había costado. Ya era hora de disfrutar... Y de intentar recuperar algo importante.

- Tú tú.
- Qué.
- Te hace que nos vayamos a París en semana santa?
- A París? - Esto me traía bonitos recuerdos de sueños que no se cumplirían.
- Y a Amsterdam.
- Joder, qué viaje es ese?

Con una amplia sonrisa, Unnamed calló como si guardara un gran secreto.