A parte de ser un reclamo de bakachuzos, el regetón se ha consolidado como una apuesta segura en las discotecas. Todos los días surgen nuevos "artistas" cuya expresión de la música se fuga a través de este pseudo-género. Y qué coño tiene esta mierda que tanto gusta? Pues algo básico: Mucho márketing, sensación de formar parte de la mayoría -el conocidísimo "si le gusta a todo el mundo"-, moda. en fin. Son las canciones del verano, pero en invierno. Algunas no duran más de una semana, o dos. Suelen reconocerse por llenar 12 gigas en el ordenador y tener sólo una ristra de reproducciones en un mismo día. Lo suficiente para aprendértela, y demostrar que te la sabes cuando sales por ahí. Eso es lo que importa, estar a la última. Por no contar con el zorreo que se traen con esto.
Últimamente, no hago que verlo todo como una mierda prefabricada y pasada por manos de un artista de márketing. Todo es falso, todo es maquillado, todo es un disfraz. Me he dado cuenta de que cada vez que veo un pijo, o un metrogay, no veo más que payasos de circo con disfraces. Con cariño a los metrogays. A los pijos, no. Pero esto es así, no entiendo qué es tan importante en la moda, en el diseño. No entiendo por qué se equipara el significado de "valor" al de "coste". No entiendo por qué un pantalón cuesta 50l€uros, sin valer ni diez, ni cómo el que alguien conocido lo firme hace que su precio se triplique. No lo entiendo. Y sobretodo, no entiendo por qué pudiendo ser comprado más barato la gente prefiera gastarse ese dineral. Es algo que escapa a la lógica. Tampoco puedo comprender eso de "ir de gótico", ni "de rapero". Eso me parece tan disfraz como lo otro. Aunque al menos intento hacer el esfuerzo de pensar que hay gente que le gusta vestir así. Me parecen exactamente de la misma pasta.
Cuando digo "hacer el esfuerzo", me refiero a que hay gente que entre las opciones descarta las que no se ajustan a unos criterios determinados. Esto a mí me pasa con los componentes de mi escritorio -del ordenador-, no pongo nada que desentone. Puedo entender que la gente quiera lo bonito, y lo defiendo. De esto, podemos destacar dos grupos. Los que compran lo que pueden, y los que compran lo que sea. Hace un tiempo, un conocio me dijo que se había ventilado 120l€urazos del ala, en ropa "de rapero". Yo le pregunté que cuál de los dos riñones era el que no le servía,me dijo que era lo mínimo que podía esperar de ropa importada. Eso es ser pijo. Y repulsivo, por cierto. No es normal ventilarte una semana de sueldo -de algunos es la mitad- en ropa. No es lógico.
De este tipo de gente es de la que hablo. El regetón es igual. Es un producto, no es música. Los ritmos bien marcados, y a arrimar cebolleta. Las juergas han degenerado en eso. Llegar, pillártela, y arrimar. El concepto de pasarlo bien ha caído.

De este producto, además, ha surgido otro, en forma de efecto colateral: Sus intérpretes. Normalmente tías casi sin ropa que zorrean ante la cámara. Que sí, que estarán muy buenas, pero que luego no se nos quejen de que la música se muere. Y lo peor es que esa es la tendencia a imitar. Esto, señores, apesta.