Cuántas veces habéis quedado con el/la novio/a, y habéis dicho "después de ésto nada será lo mismo". Se vé cuando algo no vá bien. Se vé con los días, se vé cada momento. Pero es sólo cuando nos dicen "quiero hablar contigo" Cuando sabemos que ya está, que no hay remedio. Cuántas veces nos ponemos al borde del abismo sin apartarnos? Por qué no nos apartamos, sabiendo que nos podemos caer? Acaso nos gusta el riesgo? Y si es así, por qué? Qué tiene de divertido? Cuando tú ves a quien quieres triste, y sabes que es por culpa tuya, por qué no haces por solucionarlo? A veces, sólo con un abrazo, con un mimo, basta, ya haces que se sienta mejor. Y si no se deja? Por qué no intentas hablar con ésa persona? Por qué no intentas solucionarlo? Acaso no puedes por tu orgullo, porque llevas razón? Ni siquiera puedes tragar con ése orgullo? Porque si no puedes, es un buen momento para plantearte cuánto te importa ésa persona. Cuando el orgullo puede más que el afecto, que el cariño, que el amor, en mi modesta opinión, puede que sea mejor dejar a ésa persona que se vaya y encuentre a alguien que le importe de verdad.
A veces debemos tener en cuenta si somos lo más conveniente para las personas que más queremos. Y si no lo somos... Pues es mejor que nos apartemos.